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Faro a Colon

Santo Domingo

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CIUDAD COLONIAL

Ciudad Colonial

He aquí el inicio de la historia del Nuevo Mundo. Lugar visitado por muchos amantes de la historia, como por aquellos que gusten hacer compras y deseen llevarse consigo un pedacito de nuestra isla.

Transitando por sus angostas calles adoquinadas el viajero será transportado hacia la época colonial española del Siglo XV. Situada en la desembocadura del Río Ozama, sus edificaciones y monumentos coloniales aun erectos brindan una sensación de nostalgia que seducen las almas más apasionadas. Fundada en 1548, fue la primera ciudad colonial a la cual la Corona española otorgó la carta real.

Recomendamos inicie su recorrido por el Parque Colón, en antaño fue concurrido por los poderes políticos, religiosos, militares, municipales y económicos. Reconocible debido a la solemne estatua encarnando la perpetuidad de quien descubrió la isla algunos 500 años atrás. Este monumento fue erigido e inaugurado el 27 de febrero de 1887, obra del escultor francés E. Gilbert. Imagínese estar acurrucado con su ser más querido en uno de los bancos en una de las terrazas del parque, bebiendo a sorbos un sabroso cóctel u otra infusión observando el dócil vuelo emprenden las palomas. Aproveche la oportunidad para hacer fotografías mientras los niños las alimentan y retozan a su alrededor.

Al llegar en la calle Las Damas, se encuentra en la rambla más antigua y encantadora del Nuevo Mundo. Aquí puede visitar los edificios coloniales más fascinantes de la ciudad colonial. Su nombre deriva de las elegantes damas aristócratas españolas que paseaban en los atardeceres portando sus mejores vestidos y galas. Transitando a través del Paseo de Los Nichos su vista se complacerá en maravillosos paisajes en esta vía que le hace homenaje al ilustre dominicano Arturo Pellerano Alfau, fundador del periódico matutino Listín Diario.

La Torre de Homenaje, también ubicada en la calle Las Damas, fue levantada para glorificar a los conquistadores españoles que llegaron desde España a conquistar y colonizar las tierras. Hecha en roca de coral, ideal para absorber la humedad en este clima cálido. Fue denominada como la torre de la vigilancia, ya que desde allí se domina la desembocadura del Río Ozama, y la entrada Sur a la capital por las aguas del Mar Caribe. En su explanada hay una estatua tamaño heroico de Gonzalo Fernández de Oviedo.

La Casa de Bastidas fue edificada en el Siglo XVI a la sombra de la Fortaleza Ozama, ubicado al oeste de su estructura. Es un monumento radiante que evoca memorias de una suntuosa época colonial insular. Visite sus hermosas arquerías, donde el viajero se encuentra frente a habitaciones cuyas puertas, sobrias y de envigando grueso y elegante, ceden a holgados caminos. Trabajos de reconstrucción dejan manifiestos las dos épocas claramente diferenciadas en su edificación, pudiéndose apreciar vestigios del Siglo XVI, como del Siglo XVII. Posee características neoclásicas y adornadas con una pequeña imagen de la virgen Santa Bárbara.

Al lado del Panteón Nacional podemos visitar la Casa de los Jesuitas, una de las edificaciones más antiguas de la ciudad. Su construcción fue ordenada en el Siglo XVI por el comendador Nicolás de Ovando. Su edificio se destaca por una arquería de ladrillos, encuadrando con el alfiz morisco, siguiendo el estilo mudéjar. Sus impresionantes arcos invitan al visitante transitar su patio interior, desde sus balcones interiores. Estos sirven, además, para intercomunicar sus dependencias interiores. Los muros en sus partes más altas miran hacia el patio desde el piso superior, característico de inmobiliarios de la época. La planta de la casa tiene forma de una letra L y consta de 800 metros.

El Museo de las Casas Reales es uno de los más concurridos por los turistas, al encontrarse en la cuna de la historia dominicana. Dentro queda cristalizada la historia de la isla desde el 1492 hasta el 1821. Recorriendo su interior podemos peregrinar a través de sus distintas salas, donde podemos visualizar objetos o artefactos antiguos.

Frente podemos ver la Casa de los Dávila y la Casa del Comendador de Lares, Nicolás de Ovando, destacándose por su hermoso pórtico gótico-isabelino, único en el Nuevo Mundo, altamente valorado por los historiadores del arte. La expresión artística arquitectónica de los Siglos XV y XVI recobra el esplendor de antaño en las viejas casonas de las Reales Atarazanas. Su estrecha calle, frente al Alcázar de Colón, le ofrece al visitante la oportunidad de revivir una época llena de acontecimientos ligados al acervo histórico de América. Las Atarazanas Reales se comunican por medio de patios interiores. En ellas se alojan salas de arte, tiendas de regalos, restaurantes y las Oficinas del Patrimonio Cultural, que comparte el edificio con el Museo Virreinal, donde se exhiben obras de arte y documentos de interés histórico entre los que se encuentra un original rubricado por los Reyes Católicos de España, Fernando e Isabel. Desde aquí podemos observar al margen del Río Ozama el Faro a Colón, monumento donde descansan sus restos, y más relevante construido en este siglo para honrar su memoria.

Cómo llegar: Si se encuentra dentro del área metropolitana, tome la Ave. Independencia hasta llegar a la Ciudad Colonial. De cualquier otra provincia, aborde un autobús de Caribe Tours o Metro Tours hacia Santo Domingo.
Tours: Se ofrece un tour de un día a la zona colonial y otras atracciones turísticas en la ciudad de Santo Domingo. Alternamente, se ofrece una excursión a través de 500 años de historia. Aborde el Chu Chu Colonial y tome un recorrido de 45 minutos por la zona. Punto de salida: Calle Isabel La Católica, esq. calle El Conde
Precios: Adultos – RD$ 240.00. Niños – RD$ 144.00. Estudiantes – RD$ 120.00.

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